Receta de  

Recogida de naranjas


En el año 2001 Mamá y Papá Caldillo compraron un apartamento en Miramar, un pueblito costero del levante, que se encuentra entre Gandía y Oliva.
Llevaban toda la vida queriendo tener algo propio como lugar de vacaciones, pero hasta entonces no habían podido realizar su sueño.

Fueron ahorrando como las hormiguitas euro a euro (entonces aún eran pesetas), y por fin, durante la Semana Santa de ese año, fueron a casa de unos amigos que tenían su casita muy cerca y volvieron a Madrid con el apartamento «puesto». Tener algo propio en la costa, era algo inimaginable por nosotros, pero mira… a base de mucho esfuerzo, lo consiguieron.

Valencia es una comunidad especialmente querida por Casa Caldillo. Tenemos muchos amigos allí, ya os conté en otra entrada que Papá Caldillo, aprendió a hacer la paella valenciana de la mano de un buen amigo, y os contaré en próximas, distintas recetas realizadas con verduras de la huerta valenciana y sobre todo con su fruta por excelencia: las naranjas y mandarinas.

Pasaron un par de años y mis tíos (hermanos de Mamá Caldillo) decidieron sumarse a las vacaciones en la playa. Adquirieron también lugar de vacaciones y un campo de naranjas pequeñito que se vendía por allí, y cada año entre febrero y marzo, hacemos una escapada para recoger el campo y disfrutar de unas naranjas estupendas. No pertenece a la familia Caldillo específicamente, si no a mis tíos y primos, pero con su permiso, lo sentimos como un poco «nuestro».

Hoy os traigo la recogida de este año (febrero) que ha sido especialmente buena. Como podéis ver los árboles estaban repletos. En muchos casos había unos «racimos» de naranjas que eran una hermosura.

Como sabéis hay mucha variedad de naranjas, pero éstas en concreto son de la variedad Navel late, que muchos dicen que es la «reina» de las naranjas.

Algunas de las naranjas pesan más de medio kilo y están riquísimas. No me digáis que no apetece comerse una!

Volvimos a Madrid, con los coches llenos de naranjas, y listos para preparar recetas con ellas, o simplemente para comerlas tal cual, porque son una auténtica exquisitez. Tienen mucho zumo y como os he dicho son enormes! Merece la pena totalmente el esfuerzo realizado al recogerlas, por luego poder llevarte a la boca este fantástico bocado.

Espero que las imágenes os hayan llevado hasta allí, y hayáis podido casi hasta olerlas.

Nosotros ya casi hemos dado cuenta de todas. Las últimas (ha pasado más de un mes y están perfectas aún) nos servirán para hacer alguna conserva que os contaré en breve.

Un abrazo!

2 Comentarios

Caldillo Colorao
Reply 24 marzo 2014

No lo sabes tú bien María! Es una auténtica maravilla comerte una. Y digo una, porque son tan grandes que te aseguro que quedas satisfecho con ella! Prometo subir un par de recetas que tengo pendientes, en esta semana. Irás viendo la cantidad de cosas que se pueden hacer con ellas como estrellas, o como personajes secundarios. Espero que te gusten!!!

maria nozal
Reply 24 marzo 2014

¡Qué envidia!, espero tus recetas, aunque simplemente pelarlas y comerlas de postre debe ser un placer.

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