Receta de  

Tortilla española de Mamá Caldillo


Sí, sí, ya sé lo que me vais a decir: «la tortilla de patatas de mi madre es la mejor». Y seguro que no os falta razón. Conozco pocos platos que con apenas dos ingredientes puedan hacerse en cada casa de una manera diferente. Por eso, hoy os propongo la tortilla española, es decir, de patatas, al estilo de Mamá Caldillo.

Para nosotros es un manjar y muchos de los que la han probado en casa, dicen que Mamá Caldillo es la «number one» de las tortillas. No hay cena informal que no tenga este plato entre el picoteo, o salida al campo que no tenga como invitada principal a esta «cenicienta» que se convierte en reina así, como por arte de magia.

Os voy a contar cómo la hace mi madre, y por ende, yo misma, porque, como os digo, no sólo gusta en nuestra casa, todo el que la prueba queda prendado de ella. Así que aunque sea simple, aunque en casi todas las casas se haga de una manera y esté estupenda, seguro que hay todavía algún descarriado que no sabe cómo hacer honor a las patatas y los huevos.

Os apetece ver cómo Mamá Caldillo deja prendados a todos sus invitados?

HERRAMIENTAS

Sartén antiadherente.

Un plato llano un poco más pequeño que el diámetro que tenga la sartén por su parte más ancha.

TIEMPO

15 minutos de preparación + 15-20 minutos de fritura + 5 minutos de elaboración

INGREDIENTES

5 patatas medianas

6 huevos M

Aceite de oliva virgen

Sal

ELABORACIÓN

En primer lugar ponemos a calentar en una sartén dos dedos de aceite más o menos.

Mientras, pelamos las patatas y las cortamos en medias lunas muy finas, pero con cuchillo (no vale usar la mandolina). Salamos.

Añadimos las patatas al aceite muy caliente y mantenemos hasta que se tuesten bastante por un lado y luego les damos la vuelta repitiendo la operación por el otro lado, sin machacarlas (truco 1). Este es el truco 2 de Mamá Caldillo: Freír, no cocer.

Mientras se terminan de freír las patatas, batiremos muy bien los huevos en un bol. Reservamos.

Incorporamos las patatas escurridas de aceite, al bol de los huevos batidos y mezclamos bien bien procurando que todas las patatas queden sumergidas en el huevo. Dejamos reposar la mezcla unos 5 minutos (truco 3).

Retiramos todo el aceite de la sartén en la que hemos frito las patatas teniendo la precaución de dejar unas gotas para poder cuajar bien la tortilla.

Llevamos al fuego la sartén, y cuando esté caliente, incorporamos la mezcla anteriormente reservada de los huevos y patatas, y distribuimos por igual en toda la superficie de la misma.

Esperamos un par de minutos, teniendo la precaución de mover la sartén en círculos de vez en cuando para que no se pegue (aunque no debería si la sartén es antiadherente), y de partir un poco las patatas con una cuchara de madera (truco 4).

Ahora llega el momento más delicado: Darle la vuelta. Como en casa no somos chefs consumados y todavía eso de darle la vuelta en el aire, como que no lo intentamos, colocamos un plato boca abajo encima de la tortilla, con la mano derecha extendida sujetamos el plato y con la izquierda el mango de la sartén (plato arriba y sartén abajo). Tomamos aire… y de un solo golpe, volteamos la sartén para que la tortilla caiga en el plato (quedará el plato abajo y la sartén arriba). Ahora ya es más fácil, dejamos caer la tortilla por la parte no cuajada sobre la sartén que estará en el fuego de nuevo, y rápidamente con el mismo plato, bordeamos la tortilla para que quede bonita en los bordes.

Esperamos 2 ó 3 minutos más para que cuaje la parte volteada y … lista.

Sacamos a un plato y a comer!!!

CONSEJOS

Ni que decir tiene que si consigues patatas de buena calidad y los huevos «de pueblo» la tortilla será puntuada con un 12 sobre diez os lo aseguro. Pero si no podéis conseguir los huevos «de pueblo» que normalmente tienen la yema anaranjada, hay un truco para que al menos la tortilla sea más vistosa, y es añadir una pizca de colorante para el arroz, a los huevos (esos de yema más pálida) cuando los hayas batido. Así tomarán un tono más anaranjado. En este caso no lo hemos tenido que usar porque acabamos de traer huevos de Sebúlcor y son espectaculares.

He intentado explicaros la mejor manera de darle la vuelta a la tortilla y a mí normalmente me sale bien, pero debemos tener mucho cuidado porque si no lo hacemos de una vez, o no volteamos bien, la tortilla se os puede caer y es probable que el huevo, o el aceite se os caiga por la mano y os queméis… lo dicho… mucho ojo!!! CONCENTRACIÓN!

En esta ocasión no hemos añadido cebolla, pero si quisierais incorporarla, debéis trocear una cebolla en dados pequeños y freírla justo después de haber frito las patatas (quitando bastante aceite). Luego añadiréis la cebolla muy escurrida a la mezcla del huevo y las patatas. Quedará algo más jugosa y, claro, con sabor a cebolla.

Como podéis ver en la imagen en casa hacemos algo que no es muy ortodoxo: Realizamos una especie de ensalada con la tortilla. Os explico: En un bol troceamos tomate, cebolla dulce y aliñamos con aceite, vinagre y sal al gusto. Luego cada comensal añade parte de esta ensalada a la ración de tortilla que se ha servido. No os podéis imaginar lo rico que está este «mejunje». Probadlo y me decís.

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